Ara Pacis

Ara Pacis Augustae

Frontal del Ara Pacis Augustae.

Tras la pacificación de los territorios de Hispania y la Galia por parte de Augusto se decidió construir un monumento que conmemorase todo lo que la Pax Romana implicaba. Por ese motivo se erigió el Ara Pacis, un monumento de mármol de Carrara de planta rectangular, en cuyo interior se elevaba sobre un podio un altar para dar culto a la diosa Pax.

Es importante destacar que, si de algo se sentían orgullosos los romanos, era de su Pax Romana. Un concepto que ellos transmitían con pasión y fervor por todos los lugares a los que llegaban. En algunas ocasiones con métodos pacíficos, a través de su cultura, de sus leyes o del comercio; y en otras muchas mediante el combate, la guerra y el sometimiento.

La Pax Romana fue muy bien explicada en la Eneida por Virgilio:

Tú, romano, recuerda tu misión: imponer las leyes de la paz, conceder tu favor a los humildes y abatir combatiendo a los soberbios.

¿Para qué se construyó el Ara Pacis?

Relieve del Ara Pacis

Relieve del Ara Pacis escenificando la Pax Romana.

El Ara Pacis fue nominalmente encargado por el Senado de Roma, aunque el verdadero artífice de aquel monumento con forma de cubo recubierto de relieves en mármol fue Augusto (de ahí que muchos lo denominen como Aras Pacis Augustae).

Augusto fue el que consolidó la idea imperial de Roma que había sido forjada por su tío Julio César. Con el monumento del Ara Pacis (en castellano se traduce como Altar de la Paz), Augusto pretendía homenajearse a sí mismo y a su familia por una labor ingente que había expandido el poder de Roma a lo largo de todo el Mediterráneo.

En el exterior del monumento se colocaron una serie de relieves con las efigies de las personas más importantes de la época.

Esta procesión de personajes relevantes se configura como una fotografía del año 10 a. C., que representa a todas aquellas personas de la familia Julia cercanas al poder de Augusto, situadas en orden jerárquico. Junto a ellos, una serie de escenas míticas trataban de vincular asimismo a la familia Julia con la fundación de Roma.

El Ara Pacis se instaló en el Campo de Marte, muy cerca de la Via Flaminia.

Pero el abandono en el siglo III d. C, así como las continuas crecidas del río Tiber, que convirtieron aquella zona en un lodazal, terminaron sepultándolo. Y no fue hasta el siglo XVI cuando se recuperaron algunas partes para reutilizarse en otros menesteres.

La restauración de Benito Mussolini

Inscripciones Ara Pacis

Inscripciones del Ara Pacis describiendo los actos de Augusto.

Benito Mussolini trató de legitimar su régimen fascista identificándolo como una extensión del antiguo Imperio Romano. Por ello, en su época se iniciaron numerosos trabajos de recuperación y restauración para sacar a la luz las antiguas ruinas clásicas.

En 1938, coincidiendo con la celebración de los 2.000 años del nacimiento de Augusto, Mussolini quiso asombrar al mundo recuperando y reconstruyendo el antiguo Ara Pacis.

La labor de ingeniería fue asombrosa, ya que el podio había servido de base para la cimentación de un palacio del siglo XV, mientras que los paneles de mármol con los magníficos relieves se habían repartido por distintas partes de Europa.

El gobierno fascista italiano los recuperó y reconstruyó el conjunto junto al mausoleo de Augusto, entre el Lungotevere y la Via Ripetta.

Para cubrirlo y protegerlo de la intemperie, se pensó edificar un pabellón porticado y acristalado. Sin embargo, aquel proyecto no se pudo ejecutar completamente hasta el año 2005, en el que el arquitecto Richard Meier diseñó una construcción minimalista –denominada Museo del Ara Pacis– que ha generado más de una polémica.

Situación

Lungotevere in augusta, 00186, Roma. Al lado de la Piazza Augusto Imperatore.

Horarios de visita

De martes a domingo, de 9:00 a 19:00 horas.

Precios

Adultos: 8,50 euros.

Entrada reducida para ciudadanos de la UE entre 18 y 24 años: 6,50 euros.

Cómo llegar

Bus: Las líneas 70, 81, 117, 119, 186 y 628 pasan cerca del Ara Pacis.